martes, 22 de julio de 2014

TARDES DE RÍO - 2

A veces la memoria destapa el bote de las esencias, sin embargo las palabras se quedan cortas, y no caben en ellas todas las sensaciones...

¡Voy a intentarlo!: recrear aquellas tardes de río en que el tiempo pasaba lento y rápido, y no hacía falta hablar.
 
Río Alberche por el puente del río Herrán - Foto de la Granja Escuela Fuente Alberche
 
TARDES DE RÍO
Descalzos los pies
por la alfombra de hierba,
el sol se deshace
en el agua, y reverbera.
 
Le guiño los ojos mientras
la brisa como un pincel,
traza y dibuja ondas
sobre el lienzo de mi piel.
 
La voz eterna del río
entre las piedras no calla,
los renacuajos pierden la cola
y los peces le echan agallas.
 
De retama hierbabuena y poleo,
anda perfumado el campo,
las golondrinas no cambian el cielo,
por su nido bordado de heno y barro.
 
Y yo me quedo como el viento
cuando pasa entre las rosas,
clavado en sus espinas
desangrando por su aroma.
 
Lenta se desliza la tarde
llenando como agua mansa mis huecos
fundida con el paisaje
¿él o yo?, ¿quién es el espejo?.
 
y regreso camino a casa
dando la espalda al ocaso
mientras el río se viste de plata
y se inunda de silencio el campo.

TARDES DE RÍO - 1

Después de la libertad, en los veranos en el pueblo, me encontraba con el regalo inesperado del río.
 
Justo al cruzarle en el puente nuevo, después de ir contando los pueblecitos desde Ávila, ya sabíamos que habíamos pasado la frontera, y que entrábamos en territorio amigo.
 
Y casi todas las tardes, inmediatamente después de comer, (no había siesta que nos retuviera), nos acercábamos a un punto u otro de su ribazo.
 
Como el Alberche es un recién nacido en nuestro municipio, apenas tiene hondura, casi resulta agónico verle retorcerse en el vegazo buscando la pendiente para correr un poquito.
 
Foto de Ricardo Melgar
En esa tesitura nosotros éramos los ingenieros que levantábamos diques, presas, a base de "terrones", para embalsar el agua, y tener una suerte de piscina natural. Y era muy frecuente, que de repente se abrieran vías, y que esa construcción reventara, escapándose todo el agua...¡En fin vuelta a empezar con los "terrones"!.
 
Nosotros, íbamos a dos sitios diferentes:
 
A los molinos de arriba, con agua más fría, más clara, más tranquilo en el tránsito de ganado,  con orillas más escarpadas y con un cauce más pedregoso.
 
En la poza de los molinos año 1980
A una poza situada en el Vegazo, y muy cerquita del puente nuevo, de agua más caliente, pero de suelo cenagoso, y agua que en seguida se ponía del color del chocolate. Además en esta poza, disputábamos el espacio con las vacas, y caballos si habían soltado el Vegazo, y había que tener buen cuidado que estos animalitos, no te comieran la toalla, la ropa, o el jabón o la merienda.
 
En general este último lugar era nuestro favorito pese a todo, porque el charco que se hacía era más grande, y siempre se juntaba más gente, y había mucho ambiente, a veces venían los "boyeros" que cuidaban de las vacas (pues antes no había ni una sola alambrada en el pueblo), y siempre veíamos llegar a Amador, y al coche de línea, que solía saludar dando un pitazo, a veces éramos tan vagos que hacíamos auto stop (si no llevábamos bici), para que nos bajaran a la poza o nos subieran al pueblo, con la ventaja de que como en La Vega se acababa la carretera, todos o casi todos los que por allí pasaban eran conocidos. 
 
Y antes de que se pusiera el sol que era nuestro reloj infalible, subíamos las cuadrillas, juntas o separadas, en bici o andando, y en la cuesta del "regaerón", poníamos broche final a la tarde, y proyectábamos (si nos dejaban en casa) algún plan para la noche.
 
Y sin darnos cuenta, el río fue como en sus orillas, dándonos mordisquitos, impregnándonos de muchas sensaciones, que entonces no parecíamos apreciar: el rumor del agua, la vida silente de peces y renacuajos, la esbeltez de los juncos, la agresividad de las "abulagas", la brisa y el sol cabrioleando por la piel y dejándonos un aroma muy peculiar, el saboreo de un tiempo que nos parecía eterno y feliz.
 
Y el silencio, el silencio en que quedaba el río después de nuestra marcha, sin nuestras risas, nuestros gritos, nuestras porfías, aguadillas, y chapuzones.
 
Silencio de río, rumor de agua...
 
 
Hace mucho tiempo que no voy a pasar una tarde al río (a nuestro río), ya no hay pozas, y los caminos aparte de alambrados, se han borrado (en el Vegazo), o están invadidos por la escoba (en los molinos), sin embargo reconozco en sus aguas siempre nuevas y nacientes, la voz de aquel rio que inundó de felicidad muchas tardes de mi infancia y adolescencia , y a sus orillas acudo, para renovar con él el bautismo de sensaciones.
 
 
   
 
 

domingo, 6 de julio de 2014

ALLÍ DONDE ME ESPERAN

Estoy segura, que quien más y quien menos tiene un lugar, un rinconcito, donde se siente en comunión con el mundo, donde se encuentra conectado con el universo, donde simple y llanamente se siente uno reconciliado y en paz con la vida.
 
El pequeño oasis que me salva del mundanal ruido, para mí, está en La Vega.
 
Allí donde me esperan.
 
  
Allí donde me esperan,
las rosas y el romero,
la menta y los manzanos,
el acebo y la mimosa.
 
Allí, donde me esperan...
 
(Madrid 6 de julio de 2.014)

domingo, 22 de junio de 2014

CORPUS 2014

Altar Corpus 2014 Foto de Roberto B.
Un vez más, un año más, más viejitos los artífices, han montado el único altar que a la fecha se eleva en el pueblo para celebrar esta conmemoración del Corpus.
 
Altar Corpus 2014 - Foto de Elena Martín 
Si hay algo que reluce más que el sol, son ellos, su espíritu y animosidad, su empeño en mantener viejas y ancestrales tradiciones.
 
Gracias por su testimonio vital, y gracias a los fotógrafos que desde la lejanía me han enviado inmortalizado estos instantes.

viernes, 16 de mayo de 2014

SAN ISIDRO 2014 - CRÓNICA

Las circunstancias, nos permitieron una vez más disfrutar de la festividad de San Isidro en el pueblo, y aunque ha sido apenas un suspiro la visita, un "asoma y traspón", que dirían por allí, desde luego, nos ha merecido la pena.
 
Lo primero, mientras el viaje, ir llenándonos de verde los ojos, con unas tonalidades cada vez más intensas, ver salir la luna inmensa, redonda, amarilla, en las curvas pasado Cepeda, y luego el bajarse del coche, y ser arrollado por el aroma intenso a retama (que está floreciendo), y a los lilos que por mayo, mayean...
 
  
La noche, el silencio apenas roto por algún pájaro noctámbulo acaso de ronda..., la mañana pletórica de luz, desgarrado el cielo por el vuelo de las golondrinas atolondradas y locas...
 
La mañana fue viajera, y nos maravilló la contemplación de Gredos desde Peña Negra bajando hacia La Herguijuela, la cámara de fotos no hace justicia, mis palabras apenas si pueden sostener las sensaciones, los aromas, los ruidos, el ambiente. 
 

 
 
Y en La Vega tampoco se estaba tan mal.... 
 
 
Y como siempre desde a saber cuando, los paisanos del pueblo, mayoría ganaderos, sacaron a su patrón en procesión.
 
 
 
 
Le llevaron hasta Espinosa, dicen que colocaron los banzos sobre la fuente, alguno incluso pensó que como no "apulsaran", le iban a tirar al pilón, otros opinaban que lo mismo es que iban a dar de beber a la yunta... ¡anécdotas y cosas que se cuentan, se oyen, se imaginan en una procesión!.
 
Y después un pequeño convite para los que se quisieron quedar:
 

 
Les dejamos con la música puesta, la que escribe sólo tuvo tiempo de marcarse una jota (autentico aerobic, spining (o como se diga), rural).
 
Felices, pero con mucha pena, tuvimos que dejar todo eso atrás, no sin antes, encomendarnos a San Isidro, para que ponga un poquito de agua, y quite el sol, para que se empapen los alcorques recién cavados, y se nutran los manzanos, que nos dan esas manzanas por las que las Evas más pintadas, se juegan y pierden el paraíso.  
 
 

viernes, 25 de abril de 2014

TÍPICOS TÓPICOS - OCHO APELLIDOS VEGATOS

Tío Eusebio y Tío Maxi
 
Con el éxito que está teniendo la película ocho apellidos vascos, me ha dado por pensar en si hay algún tópico típico que defina la forma de ser o de actuar, o de decir de los vegatos.
 
Sinceramente, no he llegado a ningún resultado concluyente al respecto, no hay nada demasiado diferencial, que nos identifique o distinga de nuestros vecinos más inmediatos, ¿o sí?.
 
Repasando coplillas de antaño de la zona, he encontrado estas:
En Villanueva churreros,
en Vadillo vinagreros,
en Villatoro tramposos,
que por no pagar los diezmos
tienen la iglesia pobre,
y en estado lacerioso.
 
En Amavida cabreros
y en Pascual Muñoz la fama
de los grandes ganaderos,
más dejan el ganado solo
por no mantener los perros.
 
Pradosegar y Muñotello,
son de grandes Molineros,
de dos costales de trigo
dan de centeno uno y medio.
 
Los de Menga mesoneros,
los de Cepeda fiesteros,
de
San Martín de Serrota
siempre se marchan los últimos,
aunque llegan los primeros.
 
Con respecto a la fama de los pueblos que mencionan, desconozco si es de esa merecida, de las de "cría fama y échate a dormir", tan sólo reconozco la de los de Cepeda (compañeros infatigables de farra, y muy hermanados con los vegatos en eso), pues creo que lo de San Martín de Serrota no va por nosotros, aunque de alguna manera sea cierta la descripción.
 
En el siguiente enlace se puede ver un poco de la historia de le ermita de San Martín de Serrota que asevera lo que digo: pincha  aquí
 
Otra coplilla que se dice por ahí es: "vaca de la Vega, mujer de la Herguijuela, y cerdo de molinero, no me los des que no los quiero". Nada que decir al respecto, para gusto los colores..., pero a mi me parece que las vacas vegatas tienen todas muy buen pelaje y lustre...
 
Por último quizás la coplilla más conocida por todos nosotros:
 
"De la Vega y no bailar,
De Navacepeda y no beber vino
y si quieres cantar mal (bien)
arrímate a los mojinos"
 
(Los mojinos son los del pueblo de mi padre, La Herguijuela, (que no quiero que piensen que tengo nada en contra de ellos ¿eh?, al revés)).
 
Y bueno, he de decir que en esta última copla, con la Vega han acertado de lleno, porque de siempre han sido, hemos, y somos, muy bailones, (hasta con las campanas de la iglesia...), aunque siempre hay alguna excepción al que se le dice: "¡anda que...!, ¡de la Vega y no bailar...!".
 
Me he enrollado mucho con este comentario, jamás pensé que iba a dar para tanto, anoche, para remate, tiré de guía telefónica, y sonsaqué los ocho apellidos Vegatos más comunes, (no hay muchos más), son estos, aunque no van necesariamente en orden de frecuencia (no me da la cabeza pa tanto...):
 
OCHO APELLIDOS VEGATOS: Martín, Sánchez, Gutiérrez, Hernández, González, Cerrajero, López, Muñoz.
 
Pasando de tópicos y típicos, pasando de encasillarnos en nada, todo el mundo tiene un cierto sentido de la patria y del nacionalismo aunque sea de su modesto terruño, y es probable, que nadie se sienta mejor en ningún otro sitio del mundo que en él, es lo que tiene, que para cada uno de nosotros nuestro pueblo es el mejor....y eso si que es típico y tópico hasta del más "pintao".
 
Grafiti
 

miércoles, 23 de abril de 2014

LA PAMPLINA

La pamplina es una hierba cuyo nombre científico es "montia fontana", crece en fuentes y regatos de aguas limpias, poco profundas y flujo lento, crece al sol y aunque desde el otoño se puede encontrar normalmente se recolecta en primavera.
 
Para recogerla se debe ir pertrechado con botas de goma y unas tijeras.
 
La botas porque a menudo uno ha de meterse en el fontarrón donde crece, con muchísimo cuidado además, porque algunos son auténticos trampales donde uno puede quedar atrapado, se ha dado el caso de que más de una vaca o yegua o caballo, se han hundido sin remedio en ellas. 
 
Las tijeras, para recortar esas hierbas pues no se arrancan de raíz.
 
Recogida hay que lavarla muy bien, pues siempre se escapa algún que otro hierbajo e incluso algún insecto o caracol.
 
Lo siguiente es aliñarla, pues se suele consumir en forma de ensalada, con sal ajo machado, aceite y vinagre (todo al gusto), y si se quiere se pueden añadir unas aceitunas, el sumun es si encima se sirve en una cazuela de barro...
 
Es muy típica de las tierras de la sierra de Ávila, y suele ser en Semana Santa cuando los lugareños van en su busca, incluso se ha puesto de moda en algunos restaurantes.
 
Con el tiempo su textura se endurece, sobre todo al decir de algunos del pueblo cuando canta el cuco...
 
En otros lugares le llaman, boruja o maruja, o hierba de sapo, o de manantial.
 
Este año la cosecha de Pamplina ha sido generosa porque ha hecho un tiempo espectacular en Semana Santa, y hemos podido traer algo a los que se quedaron en Madrid.


 
Pamplina en la Nava Bajera San Martín de La Vega del Alberche
y ensalada ya aliñada