En estos días con la visita del Papa Leon XIV a nuestro pais, las calles de las ciudades visitadas se han llenado de fieles y peregrinos, la Fe mueve montañas, estas también de gente devota.
Cada cual tiene sus preferencias en los asuntos de devoción, y también es observador del estilo y los detalles de aquel que imparte las liturgias.
En el pueblo vivió una mujer muy devota, que se enfadó con el cura párroco de aquel entonces, porque este retiró y guardó en algún fondo de la sacristía, un cuadro de la Virgen del Perpetuo Socorro.
Por cumplir con Dios, todos los domingos aparejaba el burro, y se iba a escuchar misa a Navacepedilla de Corneja, por aquel entonces la comunicación con ese pueblo, era por un camino de tierra, piedra y herradura, (el puerto Chia no se pavimentó hasta bien entrados los años 80), desconozco si la carretera se trazó sobre el viejo camino, y si la buena mujer y el burrillo, descansaron en la fuente de los ladrones, o bajo la peña el cuervo, el caso es que todos los domingos repetia la operación, viaje de ida y vuelta, y a saber la climatología como andaría.
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Vista del Puerto Chía - Vuelta ciclista a España - Septiembre 2019 |
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| Alto del Puerto Chía |
Al respecto de estos sacrificios dominicales, el marido de esta señora, que tenía según cuentan no poca retranca, afirmaba lo siguiente:
Una mujer en castigo
al párroco de la Vega,
se iba a escuchar el sermón,
a Navacepedilla de Corneja.
Aparejaba el burro y subía
creyendo hacer penitencia,
y de paso fastidiar al cura,
yéndose a la competencia.
"Nus ha jodiu", le decía el marido,
el burro es el que hace penitencia,
todos los domingos martirio,
subiéndote el Chia a cuestas.
Y tenía más razón que un Santo, ¿que no?, ese burro a los altares ¡ya!.