En estos días con la visita del Papa Leon XIV a nuestro pais, las calles de las ciudades visitadas se han llenado de fieles y peregrinos, la Fe mueve montañas, estas también de gente devota.
Cada cual tiene sus preferencias en los asuntos de devoción, y también es observador del estilo y los detalles de aquel que imparte las liturgias.
En el pueblo vivió una mujer muy devota, que se enfadó con el cura párroco de aquel entonces, porque este retiró y guardó en algún fondo de la sacristía, un cuadro de la Virgen del Perpetuo Socorro.
Por cumplir con Dios, todos los domingos aparejaba el burro, y se iba a escuchar misa a Navacepedilla de Corneja, por aquel entonces la comunicación con ese pueblo, era por un camino de tierra, piedra y herradura, (el puerto Chia no se pavimentó hasta bien entrados los años 80), desconozco si la carretera se trazó sobre el viejo camino, y si la buena mujer y el burrillo, descansaron en la fuente de los ladrones, o bajo la peña el cuervo, el caso es que todos los domingos repetia la operación, viaje de ida y vuelta, y a saber la climatología como andaría.
Al respecto de estos sacrificios dominicales, el marido de esta señora, que tenía según cuentan no poca retranca, afirmaba lo siguiente:
Una mujer en castigoal párroco de la Vega,se iba a escuchar el sermón,a Navacepedilla de Corneja.Aparejaba el burro y subíacreyendo hacer penitencia,y de paso fastidiar al cura,yéndose a la competencia."Nus ha jodiu", le decía el marido,el burro es el que hace penitencia,todos los domingos martirio,subiéndote el Chia a cuestas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Puedes dejar aquí tu opinión, (sólo si quieres ¡claro!)