Tintado de amarillo y ocres ha empezado noviembre, los árboles como espejismos de sol, dibujan renglones dorados en el horizonte.
Y a modo de laguna Estigia, cruzando el río, ("más no de esotra parte en la ribera..."), en el cementerio, se cumplió con el ritual intimo y colectivo de honra, oración, respeto, y recuerdo, ("dejará la memoria en donde ardía..."), a los que ya no están entre nosotros.
"Y que brille para ellos la luz eterna".
Y los que seguimos en este mundo antes de: ("cerrar podrá mis ojos, la postrera sombra que me llevare al blanco día"), disfrutamos de una tarde de chocolate, churros y castañas, lo que de toda la vida se ha conocido en el pueblo, como hacer el calbote.
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