viernes, 9 de septiembre de 2011

REIVINDICANDO LO SIMPLE


REIVINDICANDO LO SIMPLE:
Las gateras existen, porque los gatos no tienen bolsillos para guardar las llaves.

(A ver si aprendemos....)

lunes, 11 de julio de 2011

AL COLUMPIO DE SOGA DE LA CASA DE LA HERGUI

Cuando era pequeña e iba de fiesta a la Herguijuela, y nos quedábamos en la casa vieja de mis abuelos, una cosa de lo que más me gustaba, era subirme a un columpio de soga que había a la puerta… aunque áspero, y con muy poco recorrido  a mi fascinaba, primero porque no se parecía en nada a los de Madrid, y segundo porque era mío...



Anudado en una viga
más vieja que el abuelo,
cuelga su cuerpo de soga
a pocos centímetros del suelo,
a sus potentes brazos
la niña firme se agarra,
se acomoda en su regazo,
mullido con una manta.
Y al infantil y leve impulso,
él la hace volar
en su corto recorrido,
hacia delante, hacía atrás,
sus articulaciones tensas
crujen a coro con la viga,
la niña al vuelo sus trenzas
le jalea con su risa.
Vuelo sin motor
corazón al balanceo,
y el cielo tan cercano
desde el columpio del abuelo.

jueves, 7 de julio de 2011

VER NACER UN RÍO

Allá por el 2008 (septiembre-octubre), estábamos en la carretera a la altura del garaje del coche de linea, cuando una pareja que venía en un coche, paró, y nos preguntó por la panadería (pues querían comprar pan y mantecados), y sobre todo nos pidieron indicaciones para llegar a la Fuente Alberche. Le dimos todas las indicaciones precisas, no sin antes advertirle, que la fuente no era nada del otro mundo, y que no se desviara mucho de la paralela de la linde con la Hergui, porque incluso podría no verla ya que no hay señalización alguna. (Ahora ya si hay un cartelito).


Cartel Indicador Fuente Alberche en la linde con La Herguijuela verano 2009

Él agradeció las explicaciones, y nos dijo que le daba igual que el entorno fuera más o menos bello, que a él, igual que a otros les gusta ver nacer niños, a él le gustaba ver nacer ríos...

Fuente Alberche - Marzo de 2008
¿Y si fuéramos como los ríos?, todos los días naciendo....
Lo difícil sería sacar una partida de nacimiento pero...
Tan jovenes y tan viejos, like a rolling stones.

Viendo nacer un río Fuente Alberche Abril 2010


 

martes, 10 de mayo de 2011

LA SOLEDAD SONORA

Nadie sabe de donde viene, ni por qué de todos los lugares posibles del pueblo, ha escogido para instalarse el huertito abandonado de Tía Mercedes.

Durante el día está fugitivo, no se deja ver y apenas oímos sus soflamas, y es en la noche, en la noche sosegada, cuando irrumpe con su voz y rasga el silencio, y según su inspiración y según sus ganas, nos regala un concierto que muchas veces se prolonga hasta altas horas de la madrugada.

Y nosotros nos quedamos suspendidos de su voz, y nos elevamos en sus altos y contraltos, y guardamos la respiración en sus silencios.

Todo calla salvo él,
todo duerme salvo él.
Él, solo y cantando.
Él, la soledad sonora...

(Video grabado en La Vega 17/04/11 a las 23:47 horas)

Se rien de mi cuando digo la suerte que hemos tenido en que se haya quedado en el barrio, sólo Jesús está en su contra dice que entre el canto del pajarillo, y la luz del farolito de nuestra casa que le da en los pies, le tenemos el sueño y los pies desvelados... 

viernes, 8 de abril de 2011

LOS GAMONES

El fin de semana pasado estuve en el pueblo, aunque allí la primavera siempre viene con algo de retraso, ya han salido los gamones en La Vega.
Ya están los prados tachonados de ellos, ya han brotado en rincones y jardines; Su vida es muy fugaz, igual que aparecen se borran del mundo sin previo aviso.
En algunos sitios les tienen como plaga, en La Vega nunca oí protestas al respecto de su aparición. 
Para mi son como un milagro, todo el verano, otoño, invierno, escondidos bajo tierra inmóviles, para desperezarse únicamente con el fin de vivir la primavera, y ni siquiera entera.
Tengo sembrados en el jardín de mi casa unos cuantos, y cada año puntuales a su cita aparecen donde les dejamos el año pasado.
Les veo en Madrid en glorietas de renombre, de corola más grande, de porte más estirado, y la gente les llama Narcisos, a mi me gustan los del pueblo, más pequeñitos, bravíos, montaraces, anárquicos, insurrectos, testigos del discurso bronco de los arroyos, valientes audaces pioneros de la primavera, ofrenda en los altares de la iglesia, okupas de los jarrones vacíos de las casas, hasta lo insignificante de su fragancia les adorna.
Todos los años procuro no perderme la cita con los Gamones.




AL GAMÓN

En el frío invierno fragua se forma,
bajo una tierra no tan dormida
si no en dulce gravidez sumida,
de la muerte y sus zapatos, horma.
Al principio de subir de la tierra
se muestra cerrada y discreta,
de tallo erguido nada coqueta,
una de tantas que pueblan la sierra.
Pero el tiempo le hace alumbrar
igual que llama en flor luminosa,
incendia los prados al amarillear
y en el espejo del río, se ve hermosa.
Es el narciso fugaz que al naufragar,
se iguala en vanidad a la rosa.

viernes, 25 de marzo de 2011

¡AY ESAS MAÑANITAS DE FIESTA!

Hoy es viernes, eso da un poco de subidón, ganas de guerra y de pasarlo bien.
Hoy voy al colgar un vídeo que hizo Mon, en una de esas mañanas de fiesta, en la que algunos se empeñan en no dormir, aguantar, ¿o quizás no tanto?.

El bueno de Mon además conectó su cámara de fotos a la tele del bar, y tuvo su "prime time", y máxima audiencia, y logró que mucha de la gente que atestaba el garito se quedara pendiente de la tele y en el más absoluto silencio, hasta que estalló la risa.

El protagonista es único e intransferible, patrimonio de la Vega al cien por cien. ¡Cuantos momentos nos da!.


El vídeo es del año 2003 

domingo, 20 de marzo de 2011

EL CIELO DE LA VEGA

Anoche, en España, pudimos contemplar lo que llaman los entendidos como súper luna, fenómeno que no se repetía desde hace dieciocho años, y que sucede porque la luna en su giro alrededor de la tierra es cuando más cerca de la misma se encuentra, lo que llaman perigea, coincidió además que era luna llena y no había nubes, por lo que vimos una luna más grande y más luminosa.
Yo la vi desde el autobús entre los árboles del retiro, y desde un rinconcito de mi barrio y ventana en Madrid, y pensé, en lo que me hubiera gustado estar en el pueblo para contemplarla desde allí.

Y es que el cielo de la Vega nos deja ver las estrellas, es otra cosa.


   
          
 El embarcadero          


Cuando eramos pequeños, y salíamos por la noche (a las 23:00 en casa), solíamos alejarnos del casco urbano, muchas veces la cuadrilla acabábamos en las eras, o cerca del embarcadero (en las piedras), donde entonces no había ni cartel, ni casas cercanas, y por tanto farolas, y allí nos sentábamos o nos tumbábamos, y mirando al cielo nos convertíamos (cuando no nos daba la risa), en pequeños filósofos, veíamos como se asomaban las estrellas y subían más alto, y comprendiamos que la tierra gira, intentábamos identificar a las constelaciones, y nunca pasábamos de la osa mayor, de la menor, de Orión o casiopea, nos fascinaba Venus, y a la vía láctea la llamábamos camino de Santiago, y desde entonces no recuerdo verla tan luminosa, tal vez porque la contaminación lumínica, también a llegado al pueblin.

A alguien se le ocurrió decir, que en realidad el cielo era una especie de manto que de noche se vuelve negro, y que está agujereado, y que las estrellas en realidad es la luz que estando del otro lado del manto se ve por los agujeritos, como la luz que pasa o se ve si mirar por un colador....
Eso inquietaba mucho, ¡el más allá!, fuera... ¿que hay?, ¿que se cuece?, ¿quien sujeta el velo?, ¿quien el colador?, nos sentíamos únicos, especiales, y a la vez muy pequeños y vulnerables en el universo.

Y recuerdo especialmente un día sobre el diez de agosto, en que de modo espontáneo, subimos medio pueblo al puerto Chía a ver la lluvia de estrellas, las lágrimas de San Lorenzo, recuerdo ir con mi madre, y con los amigos, mucha gente, y allí flotaban los ¡hala!, los ¿ha visto esa?, los mira, mira...y hacíamos recuento sobre las que habíamos visto mientras cierto muchacho se quería llevar a un sitio más apartado a una mozuela para divisar un cielo común. 

El cielo en La Vega es otra cosa, y a mi me tiene enganchada, y aún a veces me zambullo en la noche, y voy mirando para arriba, y trato de descifrar lo que me quiere decir en su silencio.