Hoy la cosa va de remedios, antes con el escaso desarrollo de la medicina y de la farmacia, los paisanos tiraban de remedios naturales para mitigar sus males, y aprovechaban propiedades medicinales de plantas que encontraban en su entorno, y cuyo conocimiento ha ido pasando generación tras generación de padres a hijos, este por ejemplo, me lo contó mi abuelo chapa, aunque nunca le he visto ni puesto en práctica.
Estas hojas que veis en la foto, y cuyo nombre científico desconozco se dan en el pueblo, tienen como veis un aspecto carnoso, y son conocidas en La Vega como "Hojas de Chupe", y a decir de mi abuelo son, un estupendo remedio para esos molestos e irritantes granos llamados diviesos.
El remedio consiste, en poner un poco de manteca sobre el grano-divieso, y encima a modo de apósito estas hojas de chupe. En poco tiempo, estos granos reventaban y desaparecían.
Cierto día en el pueblo, le comenté este remedio a un amigo, que nada más oírle, se echó a reír y me dijo que le estaba vacilando, sin embargo le hizo la consulta a su padre, que fue el que le aseguró que todo cuanto le había contado acerca de las propiedades de las hojas de chupe y su existencia era cierto.
Este amigo mío salió un día a buscarlas, pero por el camino se tropezó con unos cuantos botellines de más, y según me contaron, desde entonces en su casa cuando llega un poquito más alegre de lo normal, tienen una sentencia...
Le
contaba yo a un amigo
algo pillín y travieso,
que las hojas de chupe son,
remedio pa los diviesos.
algo pillín y travieso,
que las hojas de chupe son,
remedio pa los diviesos.
Que revientan
si
les pones
manteca
y estas hojas,
como apósito sobre ellos.
como apósito sobre ellos.
Él, incrédulo, me reprende:
¡ya estas vacilando otra vez!,
más lo preguntó a su padre
y sólo así me pudo creer.
Y un día salió
a buscar esas hojas,
a buscar esas hojas,
no encontró más que cervezas
¡la tajada fue gloriosa!.
Menudo choteo en su casa
¡pasó a la posteridad!,
ahora si llega piripi le dicen:
¡otra vez hojas de chupe has ido a buscar!.
El
comentario de hoy se lo quiero dedicar a un Vegato, por el que siento especial
cariño y predilección, compañero de parranda y de malicias, pero sobre todo muy
buen amigo, aunque no le duelan prendas en decirme que no dudaría un segundo en
ayudar a quien yo me se, a tirarme al Manzanares (aunque no lleve agua o
precisamente por eso...).
Va por él, hoy que es su cumpleaños, para que cuando nos volvamos a ver, recojamos un canasto de hojas de chupe (o de lo que sea).











